Reseña: Mortadelo y Filemón- El Tesorero

Como dije en este artículo, cuando leyera El Tesorero, haría una reseña sobre el último cómic del maestro Ibáñez.

Y como lo prometido es deuda…

REVIEW

Todo comienza en la sede del Partido Papilar, donde el señor ministro del Peculio va a disponer de unos milloncejos para gastillos de andar por casa y cuando abre la cámara acorazada para coger la pasta, se da cuenta de que está vacía, ya que el tesorero se ha llevado todo el dinero.

El ministro del Peculio decide, como última opción, recurrir a la T.I.A., que les encarga el trabajo a… ya sabéis quiénes.

Por si no queda suficientemente claro, le encargan la misión a Mortadelo y Filemón (los tipos de la foto).
Por si no queda suficientemente claro, le encargan la misión a Mortadelo y Filemón (los tipos de la foto).

Después de descubrir que la comida que se sirve en El Calvario, la pésima pensión en la que viven, es carne de chucho muerto y hacer pasar un mal rato al agente Blodulio, esos dos cabestros llegan a las oficinas de la T.I.A., donde el Súper les explica lo que pasa: el tesorero se ha llevado todo el dinero que había en la cámara acorazada del Partido Papilar para repartirlo entre sus amiguetes y tienen que ir a su domicilio para registrarlo.

Los dos agentes van al piso del tesorero, pero hay un problema: el conserje es un bestiajo y tienen que intentar pasar sin que les vea, lo que les durará cinco páginas.

Cuando consiguen entrar en el piso, lo destrozan, le dan un cachiporrazo a “el tesorero” y lo llevan a la T.I.A. Pero resulta que se habían equivocado y ese no era el piso del tesorero y al que le habían dado el cachiporrazo era a un pobre desgraciado.

Después de tener un cambio de impresiones con el Súper, los agentes vuelven al piso de antes para vigilar desde fuera y, cuando vean al tesorero, cogerlo.

Cuando llegan al sitio donde hay que vigilar, se encuentran al tesorero (¡por fin!), que va a largarse en su coche.

Después de un montón de carreras, porrazos y tonterías, Bárcenas entra en acción.
Después de un montón de carreras, porrazos y tonterías, Bárcenas entra en acción.

Para poder perseguir al tesorero, Mortadelo y Filemón necesitan un vehículo. ¿Y qué vehículo mejor que un 600 viejo que Mortadelo se ha encontrado en una chatarrería? Bueno, pues el 600 va mal y se chocan contra una caja de ahorros y los confunden con criminales, así que los mandan a la prisión, de la que salen en una viñeta.

De vuelta al asunto, el Súper les dice que le han dado el “soplo” (porque esas son las expresiones de Mortadelo y Filemón) de que el tesorero ha sido visto sacando billetes para las Seis Elles (el paraíso fiscal), así que tendrán que viajar allí para vigilar al tesorero.

Como a nuestros amigos no les alcanza para ir en avión, van volando en la alfombra mágica de Mortadelo hasta el paraíso fiscal, donde se estrellan.

Allí, ven que el tesorero se ha montado en un coche y, para seguirle, alquilan un patinete.

El tesorero entra en el hotel de ocho estrellas para arriba El Exuberating, donde tienen otro encontronazo con otro guardia y se dan más porrazos.

Cuando ya han conseguido fotos y las conversaciones del tesorero, se las llevan al Súper. Al final, resulta que la grabadora de Filemón era un calibrador de flatulencia de un mono con el que estaba experimentando el profesor Bacterio y la cámara de Mortadelo, un mechero al que se le había acabado el gas.

Después de ser electrocutados y aporreados por el Súper, los dos agentes tienen que conseguir documentos comprometedores del tesorero, que ha vuelto de las Seis Elles y anda por la calle Cachobache.

Como era de esperar, Mortadelo y Filemón fallan y tienen otro cambio de impresiones con el Súper, que ahora los manda a la Dehesa de las Sanguijuelas, ya que se ha descubierto allí una casa con el nombre del tesorero.

Tras recibir martillazos en la entrepierna, ser aplastados por un árbol, ser atacados por un tigre y demás, los andobas esos consiguen entrar en la casa del tesorero, donde se encuentran la lista de sobornos, cohechos, corruptelas y otras untadas a personajes de la política, el mando y el ordeno.

Mientras miran la supuesta lista, el tesorero entra en la casa y, al ver que le han pillado, sale corriendo.

MyF1
Mortadelo y Filemón persiguiendo a Bárcenas. Esto será recordado por todos nosotros…

Bueno, pues resulta que… ¡al final lo pillan! Y cuando lo pillan, el Súper les manda a detener a Mamerto Rojoy, a Rubacalva, al ministro del Peculio y a Demetria Coscorral (vamos, la gente que había recibido money por parte del tesorero).

Ahí los tenéis, la familia completa.
Ahí los tenéis, la familia completa.

Al final, resulta que la lista de sobornos del tesorero era en realidad una lista con toneladas de desecho para una nueva empresa de recogidas de basura que tenía que autorizarle al subsecretario de limpieza, barrido y fregado.

Entonces, llega el señor director general y, por la pifiada, convierte al Súper en basurero y éste va en busca de Mortadelo y Filemón para darles las gracias (vamos, el típico final de las aventuras de esta gente).

Bueno, y después de contaros todo el cómic de El Tesorero, doy mi opinión general sobre este cómic.

El cómic está muy bien, tiene gags divertidos y está gracioso lo de Mortadelo y Filemón investigando el caso Bárcenas. Aunque se nota que hay un poco de relleno, con lo de las peleas con los guardias y tal. El Tesorero defrauda un poco, porque te esperas un cómic 100% Bárcenas y hay muchas páginas en la que ese sujeto ni aparece.

En resumen, El Tesorero es un cómic muy divertido e imprescindible para los fans de Mortadelo y compañía. Aunque no es 100% Bárcenas, ¿eh? Quedáis avisados…

Y si aún no lo habéis leído, ¿a qué rábanos esperáis?

Y, recordad, nunca dejéis de leer las aventuras de Mortadelo y Filemón.
Y, recordad, nunca dejéis de leer las aventuras de Mortadelo y Filemón.
Reseña: Mortadelo y Filemón- El Tesorero